¿Cómo sentirnos bien en un mundo urgido? ¿Cómo sentirnos bien en un mundo urgido?
Suele atribuirse a Nelson Mandela una frase que en realidad perteneces a Marianne Williamson: “Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso... ¿Cómo sentirnos bien en un mundo urgido?

Suele atribuirse a Nelson Mandela una frase que en realidad perteneces a Marianne Williamson: “Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso? En realidad, ¿quién eres tú para no serlo? Eres hijo del universo. El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo. No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras. Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros”.

Cuál es el sentido de la vidaQuien más, quien menos, todos nos hacemos preguntas acerca del valor de nuestro aporte a la humanidad. Parece estar en la naturaleza humana la necesidad de sentir que nuestra existencia y nuestras acciones –nuestro trabajo– contribuyen de una manera significativa a hacer de este mundo un mejor lugar no solo para nosotros mismos, pero para todos.

Probablemente la mayor parte del tiempo el motor que nos mueve es el de nuestras propias necesidades y deseos (el “ego”), pero nuestro rasgo sensible y solidario está siempre atento para responder y acudir en auxilio de las necesidades de nuestros prójimos, y no solo en situaciones extremas.

Tal vez como en ningún otro momento de la historia humana muchos sienten –sentimos– una tensión dicotómica entre nuestro “trabajo” y nuestra “vocación de servicio”. Trabajamos para obtener el dinero que nos permite satisfacer nuestras propias necesidades, pero eso nos genera una cuota de vacío que nos mueve a unirnos a alguna causa solidaria.

Tal vez intuimos o presentimos que estamos ante un momento decisivo para la sustentabilidad de nuestra propia existencia como especie. El planeta y la humanidad están –estamos– en un estado de estrés para el que urge encontrar una fórmula que nos permita crear un escenario nuevo, más sano para nosotros y sustentable para el ecosistema planetario.

¿Es infinita la abundancia del Universo?

Abundancia universalMe resulta paradójico –una paradoja solo aparente– cuando el discurso de ciertas corrientes filosóficas o espirituales de cuño reciente coinciden con la prédica consumista del “mercado” y los medios masivos de comunicación cuando insisten en que habitamos un Universo de abundancia, y que todos tenemos el mismo derecho al bienestar y la prosperidad.

Entre medio de ambos discursos –creo– hay un imperativo ético que los ubica en veredas diferentes. Bienestar y abundancia, y una justa y equitativa distribución de los recursos materiales, no justifican la depredación de la superficie del planeta, cuya “abundancia” y generosidad tienen como condición y requisito que le demos el tiempo que necesita para “renovarse”. El único límite para la infinita abundancia del Universo es nuestra infinita obscenidad consumista. Y no podemos confundir –por cierto– la infinita abundancia del vasto Universo con la delgadísima epidermis de nuestro planeta, un virtual “filtro” entre nosotros y el Universo allí afuera.

Creo que lo que nos dará un “sentido” en esta era que estamos viviendo –llamémosle “nueva era” o simplemente un tiempo de transición– será, más que lo que hacemos o en qué trabajamos, el modo en que vivimos. Estar más conscientes. En cada cosa que hacemos, estar más conscientes. Creo que el “pasaje” al nuevo amanecer de nuestro planeta se juega en el interior de cada uno de nosotros. No tanto en los “sistemas”: ni en la política, la economía, la religión o la ciencia. El auténtico germen del nuevo modo de habitar nuestro planeta está en el interior de cada uno de nosotros. De otro modo, sencillamente habremos perdido la oportunidad de seguir habitándolo.

Si podemos “estar” de un modo más consciente, y “hacer” de un modo que manifieste coherencia –de un modo que nos “sintamos” coherentes con nosotros mismos–, creo que podremos vivir de una manera más simple y sencilla, con un bienestar y una abundancia que se lleven bien con los recursos disponibles. Y encontraremos el modo de sanar nuestro planeta y nuestra sociedad.

Hay, sí, sin duda, actividades que debemos detener de manera urgente –la minería destructiva, la deforestación, la contaminación de los ríos y océanos, el exterminio de las especies–, y formas de desarrollar negocios que debemos revisar –los grandes monopolios, la especulación financiera–. Podríamos elaborar una extensísima lista de males que solo aportan dolor y sufrimiento, y que urge erradicar.

Pero podremos estar en paz con nosotros mismos si nuestro modo de “estar” en el mundo y nuestro modo de “hacer” nos permiten disfrutar de abundancia sin obscenidad, con una consciencia que nos permite “sentirnos” en armonía con nuestro entorno, sabiendo de nuestra responsabilidad con el Universo que habitamos.

Esteban Owen

Esteban Owen

Esteban Owen es el propietario de VivirConscientes. Además es titular de Concepto Lateral (www.conceptolateral.com), consultor en comunicaciones empresariales y marketing online.

No hay comentarios hasta el momento.

Sé el primero en hacer un comentario.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *