Prohibido alienarse en la repetición de sí mismo Prohibido alienarse en la repetición de sí mismo
Presentóse un hombre delante del Rabí Mendl. Le preguntó el maestro: – ¿Quién eres? – Soy el nieto del llamado Judío Santo. – Yo... Prohibido alienarse en la repetición de sí mismo

Presentóse un hombre delante del Rabí Mendl. Le preguntó el maestro:

– ¿Quién eres?

– Soy el nieto del llamado Judío Santo.

– Yo no te pregunté por tu abuelo –replicó el Rabí encolerizado–, te pregunté por ti mismo.

No hay más alternativa que ser uno mismo. Inútil es derivar de alguien importante. El individuo no puede negar su propio ser y alienarse. Ni siquiera está permitido alienarse en la repetición de sí mismo, reiterando automáticamente ciertos actos, ciertas posturas, ciertos pensamientos, por más propios que otrora hubieran sido.

Esto, enseñaba el Rabí, es o puede ser idolatría.

La peor de las imitaciones es la autoimitación. Exhortaba el Rabí Mendl: “El que reza hoy porque rezó ayer, está desvirtuando la oración. Es menester renovarse en todo momento.”

Recuperar la virginidad del instante que nunca se repite. Cada oración, cada acto, debe ser un génesis, un principio sin antecedente, sin modelo previo.

Dicen que en Kotzk se rezaba en pocos minutos. Lo que más duraba eran los preparativos para la oración, la consolidación del nuevo estado de ánimo para producir una nueva e inédita expresión.

En Kotzk se explora el alma. Saber a Dios es saberse delante de Dios.

Saberse en todas las dimensiones.

 

Fuente: Jaime Barilko, Cabalá para todos (Buenos Aires, Zeta; pp. 246 y 247).

Vivir Conscientes

No hay comentarios hasta el momento.

Sé el primero en hacer un comentario.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *