¿Tú también quieres ser feliz y tener bienestar? ¿Tú también quieres ser feliz y tener bienestar?
“Sí, quiero ser feliz, quiero hacer lo que quiero” ¿Cuál es la relación entre tu bienestar personal y tu entorno? ¿De qué manera, y... ¿Tú también quieres ser feliz y tener bienestar?

“Sí, quiero ser feliz, quiero hacer lo que quiero”

La felicidad y tu entorno¿Cuál es la relación entre tu bienestar personal y tu entorno? ¿De qué manera, y en qué medida, lo que sucede a tu alrededor condiciona tu bienestar y que puedas ser feliz? ¿Qué haces tú para incidir sobre el entorno que constituye tu medio ambiente?

Vayamos por partes. ¿Estás haciendo lo que quieres hacer? Sería más apropiado preguntar si estás siendo quien eres realmente, pero me parece que la pregunta por el ser resulta un tanto difícil para la mayoría de las personas. Nos resulta más accesible, en nuestro actual estado de conciencia, reconocer nuestras emociones en relación con lo que estamos haciendo.

¿Tu trabajo te hace sentir bien, te hace ser feliz? ¿Lo disfrutas, de brinda bienestar? ¿Te acuestas frecuentemente a la noche, o te despiertas a la mañana, pensando con entusiasmo en los proyectos y las actividades en los que estás involucrado a nivel laboral o profesional? ¿Te hace ser feliz reconocer tus logros y los resultados de lo que estás haciendo? ¿O, por el contrario, estás esperando que llegue el fin de semana, cuentas los días que faltan para los feriados y las vacaciones? ¿Te pesa y te genera malestar la cercanía del lunes? En pocas palabras: ¿te gusta tu trabajo y te da bienestar?

Si pudieras elegir lo que quieres hacer, y el dinero no tuviera ninguna importancia para obtener lo que quieres hacer o tener, ¿qué harías? ¿Cuándo fe la última vez que te preguntaste “qué haría si pudiera hacer lo que quiero”?

Sí, lo sé, en el mundo real el dinero importa, y tenemos que trabajar para obtenerlo y así poder acceder a aquello que deseamos.

Entonces, volvamos atrás unos pasos en nuestra historia. No sé en qué momento de tu vida estás tú, pero lo más probable es que ya hayas dejado atrás el momento en que tomaste las decisiones fundamentales relativas a tu vocación y a cómo ibas a ganarte la vida (es solo una cuestión estadística).

“Puedo hacer lo que quiero”

Elige tu destinoDe todos modos, nunca es tarde para jugar un poco con la imaginación y hacer una revisión de vida. ¿Qué factores influyeron en tu decisión en aquel momento? (Tal vez estás en esa etapa en este preciso momento.) ¿Qué “fuerzas” tironearon en una u otra dirección? ¿Qué papel jugaron tus padres, tus amigos, tu medio social, tu novia o novio? ¿Cuáles eran tus propias expectativas relativas a tu futuro económico? ¿Elegiste tu carrera y tu trabajo en función de expectativas económicas, o de reconocimiento social, antes que en función de lo que realmente te hubiera gustado hacer, en lugar de aquello que realmente imaginabas que te daría placer y bienestar, y te permitiría ser feliz?

Si pudieras volver atrás, ¿qué te gustaría hacer? ¿Volverías a priorizar lo económico, sacrificando tus deseos más auténticos en cuanto a lo que te gustaría estar haciendo? ¿Realmente crees que no podrías estar bien económicamente haciendo lo que te gusta? ¿Es verdad, realmente… es objetivamente real que no se puede vivir de [la música, la actuación, la pintura, el deporte, siendo carpintero, cuida bosques, granjero, cloun o acróbata, bailarín o bailarina, mecánico…], escritor? Una vez más: “¿qué estaría haciendo ahora su pudiera hacer lo que quiero”?

“OK, pero eso fue hace mucho tiempo, ahora lo que sé hacer es lo que hice toda mi vida, las cartas ya están echadas y es demasiado tarde para volver atrás.”

“Sais who?” (¿Quién lo dice?) ¿Quién decide cuándo es demasiado tarde? ¿Quién decide cuándo es demasiado tarde para pretender ser feliz?

No sé qué tienes tú, puntualmente, en tu cabeza y en tu corazón. No sé qué implica aquello que quisieras estar haciendo. No sé cuánto dinero necesitarías para poder hacerlo, o qué conocimientos deberías tener, que ahora no tienes. No sé con qué recursos deberías contar, ni cuán cerca o cuán lejos estás de poder obtenerlos o contar con ellos.

Por supuesto, nadie en su sano juicio te diría que renuncies a tu trabajo actual, ni que tires por la borda lo que tienes actualmente, ni que vendas todas tus posesiones para ir detrás de tu sueño. Seguramente tienes compromisos y responsabilidades que has ido asumiendo a lo largo de los años.

Pero la vida es dinámica. Y, sobre todas las cosas, somos libres de tomar las decisiones que nos pongan en el camino de “hacer lo que quiero”, de vivir la vida que queremos vivir.

Lo único que te condiciona son tus propios pensamientos. ¿No puedes renunciar a tu trabajo? ¿No puedes renunciar a la empresa en la que eres socio? ¿No puedes cerrar el negocio que tienes desde hace tantos años? ¿No puedes dedicar menos horas de las que dedicas actualmente a tu profesión o a tu trabajo? ¿Quién lo dice?

Tiempo para meditar¿No dispones de tiempo extra para comenzar a hacer, aunque sea de a poco, aquello que realmente quieres? ¿Llegas cansado a tu casa y lo único que quieres es tirarte en el sillón del living a mirar la televisión? ¿Tu esposa, tu marido, o tus hijos, o tus padres ya ancianos, te demandan que les dediques tiempo y atención?

Puede sonar temerario lo próximo que voy a decir, pero estoy convencido de que siempre hay aunque sea pequeños resquicios en la vida de toda persona para comenzar… aunque sea comenzar, a hacer algo de lo que nos gusta. “Hacer lo que quiero” aunque más no sea una hora a la semana.

Oye, si no puedes disponer de una hora a la semana, seguramente hay algo que puedes… seguramente hay algo que TIENES que hacer de manera urgente: hay alguien, o tal vez más de una persona, con quienes debes encarar una conversación, alguien a quien debes decirle que te sientes agobiado y que necesitas un poco de tiempo para ti, que tú también tienes derecho al bienestar.

Agárrate de ese “tiempo para ti”, y tómalo como un “turning point” en tu vida, un “punto de inflexión” para comenzar a explorar nuevos caminos, nuevos espacios, nuevas actividades.

Te lo repito: eres un ser esencialmente libre. Llegamos a este mundo con la condición esencial de la libertad, y con el propósito de llevar a cabo nuestras intenciones más auténticas. Fue nuestro entorno el que nos fue condicionando para que fuéramos renunciando a nuestros deseos. Pero fuimos nosotros los que fuimos aceptando renunciar a ellos. Nadie tiene la potestad absoluta sobre nuestras vidas. Si nosotros renunciamos a nuestra libertad es porque consentimos en hacerlo.

Nunca es tarde para retomar el control y reasumir nuestra libertad y determinación. Puede generarte tensiones y conflictos. Pero cuando estés en el camino correcto, cuando sientas que estás en tu camino, sentirás que eres libre. Te sentirás en armonía contigo mismo y con el Universo.

Comienza por el primer paso: medita 15 ó 20 minutos cada día. Conéctate con tu ser interior y con la Conciencia Divina.

Esteban Owen

Esteban Owen

Esteban Owen es el propietario de VivirConscientes. Además es titular de Concepto Lateral (www.conceptolateral.com), consultor en comunicaciones empresariales y marketing online.

No hay comentarios hasta el momento.

Sé el primero en hacer un comentario.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *