¿Al carajo con el sistema educativo actual? ¿Al carajo con el sistema educativo actual?
Conjugando el verbo “educar” Que los Estados modernos garanticen una educación “libre” y “gratuita” para todos está muy bien. ¿Pero “obligatoria”? Podemos debatir los... ¿Al carajo con el sistema educativo actual?

Conjugando el verbo “educar”

La educación formalQue los Estados modernos garanticen una educación “libre” y “gratuita” para todos está muy bien. ¿Pero “obligatoria”? Podemos debatir los fundamentos de la obligatoriedad de la escuela que impone el sistema educativo formal, y seguramente habrá razones que muchos querrán esgrimir: que la vagancia, que la delincuencia, que los valores, que la cultura. Pero analicémoslo desde una perspectiva subjetiva, que es la única manera de analizarlo, ya que la objetividad no existe y su mera pretensión es una falacia malintencionada.

¿A quién le sirve que todos los ciudadanos estén “obligados” a pasar por la escuela y por las distintas instancias de la educación formal? ¿Quién decide qué es “lo obligatorio”, aquello que todos los ciudadanos deben aprender? ¿Aprender qué y para qué?

El paraguas de una sociedad “libre” e “igualitaria” cobija una maquinaria diseñada para “educar”, que resulta efectiva para reproducir y nutrir un modelo que se perpetúa generación tras generación.

No importa, verdaderamente, la natural inclinación de los niños a investigar y aprender, desplegando y desarrollando sus más auténticas capacidades y habilidades. Una simple observación, un sencillo autoexamen, acompañado de una rápida mirada a nuestra historia como hijos, primero, y como padres, después, nos revela un sinsentido difícil de entender. Primero inhibimos el instinto natural del niño por descubrir el mundo por sí mismo: “no toques eso”, “no vayas allá”, “sácate eso de la boca”, “quédate quieto”, “no preguntes tonterías”, “cuando hablan los grandes, los niños guardan silencio”, “porque lo digo yo”.

El rol del sistema educativo

Una vez que hemos aplacado –o apagado– su deseo de aprender, entonces ya está listo para que lo enviemos a la escuela para… aprender. Aprender, por supuesto, lo que es “obligatorio” que aprenda para poder formar parte de esta sociedad, ser aceptado, ser bien visto, ser “normal”. Ahora el niño está listo para que lo podamos educar. La escuela cumplirá el rol que le fue asignado por el sistema educativo.

Y entre las cosas que nos harán “normales” y que seamos bien vistos y aceptados, está que formemos fila de manera ordenada, que guardemos silencio, que vistamos de manera prolija y que estudiemos afanosamente para estar en condiciones de dar las respuestas “correctas” en todas y cada una de las materias que hacen a la currícula diseñada a esos fines por el sistema educativo.

Poco importa si vas a ser médico, abogado, agricultor, carpintero, músico, actor, marinero, cuida bosques, astronauta o deportista. La escuela no está para ayudarte a descubrir tu propio camino, tus intereses, tus inquietudes. La escuela está para educar en ti el espíritu de competencia, el ánimo por ser “el mejor”, destacándote por sobre tus compañeros, demostrando que eres el más aplicado, el más inteligente, el más capaz de retener la mayor cantidad de “conocimiento” en la mayor cantidad de áreas.

Educar a los niños para “cuando sean grandes”

Sistema educativoEse “filtro” de la escuela –en cada una de sus instancias– será la vara para determinar el lugar que ocuparás en la sociedad “cuando seas grande”, que es la única etapa de la vida que realmente importa. La infancia y la adolescencia son el mal trago que debemos atravesar para llegar a ser grandes.

Hemos sacrificado el placer de los niños por aprender en el altar del conocimiento serial necesario para que el mercado pueda seguir su marcha triunfal hacia la destrucción de nuestro planeta.

Un mundo habitado por zombies no es una película de ficción. Es lo que somos en el mundo en el que vivimos. Zombies creados por el sistema educativo al servicio de un sistema de producción que fabrica productos que garanticen que la rueda siga girando. Nos gusta ese estado de estar como flotando en la cultura sin saber bien por qué ni para qué. Somos conscientes del malestar que nos aflige cuando algún pensamiento fugaz nos insinúa que las cosas no deben ser necesariamente así, o nos hace preguntar si no habrá una realidad mejor “allí afuera”.

Entonces, lo mejor es aplacar lo más rápidamente posible el malestar, silenciar los pensamientos atormentadores y entrar nuevamente y sin más dilaciones en la “matrix” que nos cobija y nos protege.

¡Despiértate ya! ¡Sé parte de las miles y millones de personas que estamos tomando consciencia de que el mundo allí afuera no es el que nos han enseñado en la escuela, sino el que surge como fruto de las visiones que creamos y desarrollamos adentro, allí donde nuestros pensamientos y nuestras emociones se conectan con los pensamientos y las emociones de otros seres y del Universo mismo!

La mayoría de nosotros ya dejamos atrás la escuela. Pero todavía estamos a tiempo de tomar muchas decisiones y de elegir el tipo de sociedad que queremos para nosotros, para nuestros hijos y para las generaciones futuras.

Al sumarme a la difusión de esta película no te estoy proponiendo que “mandemos a la mierda” a la escuela tal como la conocemos hoy. Te estoy invitando a que conozcas otra manera de educar a nuestros niños, otra manera de entender la educación y a la sociedad como un todo. Que sepas que hay otra educación posible para tus hijos. Que hay otra manera de entender las relaciones humanas y sociales, otra manera de ser en la sociedad.

Esteban Owen

Esteban Owen

Esteban Owen es el propietario de VivirConscientes. Además es titular de Concepto Lateral (www.conceptolateral.com), consultor en comunicaciones empresariales y marketing online.

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